Salud

¿Qué hacer durante la cuarentena?

Los daños colaterales de ésta pandemia son asuntos de vital importancia, que afectan directamente al estatus quo de…

Publicado el 18 de Marzo de 2020

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18/03/2020

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Los daños colaterales de ésta pandemia son asuntos de vital importancia, que afectan directamente al estatus quo de las familias. Hoy en día las familias no están acostumbradas a éste tipo de situaciones; retiro obligatorio en el domicilio, limitaciones en la libertad de movimientos, asuntos laborales negativos en el mejor de los casos, despidos o regulación de empleo. Todo ello envuelto en las afecciones más directas del coronavirus, así como las acciones que el gobierno ha tomado para combatir el covid-19, provocan un estado de histeria colectiva, el cual debemos de tratar a nivel psicológico.
 
Según la prensa científica británica especializada, se está empezando a estudiar éste impacto psicológico en las personas y comunidades, y la manera de minimizarlo e incluso hacerlo desaparecer. Los síntomas del confinamiento y cambio obligatorio de hábitos, provoca confusión, cambio del estado de ánimo, agresividad y estrés, entre otros síntomas.
 
En ésta cuarentena de duración indeterminada jugamos con diferentes estados de estrés. El estudio revela que cuando el encierro o confinamiento se extiende en el tiempo más de una semana, los síntomas empiezan a crecer de forma exponencial; miedo a quedarse sin víveres, al contagio, a los suministros básicos, a la monotonía y sobre todo a no tener toda la información necesaria para afrontarlo y poder entenderlo en toda su magnitud.
 
Desde el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, se ha realizado una publicación a través de la cual se detallan una serie de pautas a seguir para hacer más llevadero éste cambio de hábitos, estrés y encierro.
 

Consejos a seguir 

Plantearse la situación con la mayor racionalidad posible e intentar seguir las recomendaciones. Ante situaciones excepcionales la reacción al principio es de escepticismo y cuesta asimilarlas. El uso de palabras como “cuarentena”, cuesta incluirlas dentro de un contexto moderno, nos suena a historia pasada o relatos de nuestros abuelos. Es lo que es y desgraciadamente nos toca vivirlo y es imprescindible centrarse en acatar todo lo recomendado por el Ministerio de Sanidad, así como aplicarnos valores como la justicia, colaboración, empatía, compañerismo y llevarlos a la práctica. 
 
Hacernos cargo del nuevo estado de las cosas. Con la nueva situación familiar, laboral y social, tenemos que comenzar por hacernos una planificación en casa, llámese cuadrante o lista de tareas. Con ésto lo que ganaremos es organizar el tiempo y las tareas importantes de la vida cotidiana e improvisar lo más mínimo. Empatizar en un entorno familiar o casero, cuando se convive con otras personas de manera permanente; hablando y planificando juntos, llegando a unos acuerdos que beneficien y no frustren, que no sean exclusivos y sobre todo gestionar bien los espacios y tareas haciendo un cuadrante o exponiéndolas gráficamente, en un lugar accesible para todas las personas. Lluvia de ideas, atención a niños, ancianos y discapacitados. Si sentamos la base podremos hacer del confinamiento una rutina llevadera.
 
La falta de información es muy perniciosa, pero el exceso de ésta provoca una confusión tal, que no permite discernir entre la realidad y los datos que nos llegan continuamente a través de todos los medios que hoy en día tenemos a nuestro alcance. Desgraciadamente llegamos a intoxicarnos de efectos negativos provocados por la sobreinformación. Hay que centrarse en obedecer todo lo que proviene de las Instituciones del Estado y dejar a un lado todo el vendaval de pesimismo que solo nos lleva a la depresión. 
 
No hablar todo el día del mismo tema. La conversación no tiene que girar siempre sobre el tema principal, hay que crear un ambiente distendido y animar a los más débiles; niños y mayores. Tenemos que seguir manteniendo una relación social con la familiar lejana y amigos, a través de nuestros dispositivos lo tenemos al alcance de la mano, e incluso hablar con los vecinos a través de los balcones o ventanas, en definitiva, seguir sintiéndonos vivos.
 
Otra faceta muy importante para nosotros como personas, es no dejar de hacer de manera individual o colectiva, toda clase de actividades que nunca hacemos en nuestra vida cotidiana, por prisas, trabajo y otras obligaciones que anteponemos. Podemos ser el manitas de la casa que siempre quisimos, el músico incomprendido, dedicarnos a la lectura y romper las barreras con la imaginación, ser el chef de la familia o pintar ese mueble que siempre as querido. Todas éstas actividades, hacen que el tiempo se aproveche, sea satisfactorio y se pase más rápido y ameno.

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