Galicia es una comunidad autónoma española situada al noroeste de la Península Ibérica. Geográficamente, limita al norte con el mar Cantábrico, al sur con Portugal, al oeste con el océano Atlántico y al este con el Principado de Asturias y Castilla y León (provincias de Zamora y de León).
A Galicia pertenecen el archipiélago de las islas Cíes (formado por la isla del Faro, isla de Monteagudo y la isla de San Martiño), el archipiélago de Ons (formado por la isla de Ons y la de Onza), el archipiélago de Sálvora (formado por las islas de Sálvora, isla de Vionta y Sagres), así como otras islas como Cortegada, Arosa, las Sisargas, o Malveiras; la mayor parte de las cuales pertenecen al Parque nacional de las Islas Atlánticas.
El himno de Galicia se refiere a Galicia como nación de Breogán. El Estatuto de autonomía, en su artículo primero, reconoce la realidad de Galicia como nacionalidad histórica.
Capital: Santiago de Compostela
Gentilicio: Gallego, gallega
Estatuto de autonomía: 28 de abril de 1981
ISO 3166-2: GA
Fiesta oficial: 25 de julio (Día Nacional de Galicia)
El topónimo «Galiza»
El término Galiza es un topónimo histórico usado en la Edad Media en gallego. Sin embargo cayó en desuso en favor de Galicia (el cual se ha mantenido como el topónimo oficial y habitual tanto en gallego como en castellano, tal como recoge el Estatuto de autonomía de Galicia) hasta que en el siglo XX fue recuperado por el nacionalismo gallego (en la actualidad, Galiza es el topónimo usado habitualmente por el Bloque Nacionalista Galego y el único que aparece en su propuesta de reforma del Estatuto). Galiza es también el topónimo único para Galicia para los reintegracionistas, una corriente lingüística e ideológica minoritaria.
Tras la aprobación por parte de la Real Academia Gallega de la normativa de la concordia en 2003, Galiza fue aceptado también como un topónimo en gallego. Existen posturas que defienden que Galiza es también un topónimo oficial, ya que dado que la Ley de Normalización Lingüística gallega establece que los topónimos oficiales serán los topónimos en gallego, y que Galiza ha sido reconocida como topónimo correcto en gallego, es ya de hecho un topónimo oficial, al mismo nivel que Galicia. Sin embargo, las denominaciones de las comunidades autónomas no se definen mediante leyes de rango autonómico, sino mediante leyes orgánicas (los estatutos de autonomía), que deben ser aprobadas por las Cortes Generales españolas (la Constitución española determina, en su artículo 147.2, que «Los Estatutos de autonomía deberán contener ... la denominación de la Comunidad que mejor corresponda a su identidad histórica»), por lo que, en tanto que no se reforme el Estatuto de Autonomía de Galicia y éste incluya explícitamente esta denominación, el topónimo Galiza no designa oficialmente a la comunidad autónoma de Galicia, en ningún idioma (adicionalmente, el propio texto de la reforma normativa establece una distinción entre ambos topónimos, aludiendo únicamente como oficial a Galicia: «Se mantiene Galicia como voz legítima gallega, denominación oficial del país y forma mayoritaria en la expresión oral y escrita moderna. Galiza se considera también una forma legítimamente gallega, ampliamente documentada en la época medieval, que fue recuperada en el gallego contemporáneo»).
Etimología e Historia
En la Antigüedad los griegos la llamaban kaleikói (καλλαικoι), que era el nombre con que sus habitantes se conocían a sí mismos. El topónimo procede de la denominación de los pobladores celtas que arribaron en dos oleadas sucesivas, la primera en torno al 1800 adC y la segunda en torno al siglo IV adC (celtas de Hallstat). El topónimo evolucionó a Gallaecia bajo la administración romana. En la época medieval se constituyó como reino independiente, con el nombre de Reyno de Galicia formando parte posteriormente del Reino de León, aunque mantuvo su carácter de reino (Reyno de Galicia) el territorio de la actual comunidad autónoma hasta la llegada del absolutismo en el s.XIX, momento en el cual se crearon las actuales provincias gallegas y se creó como tal la corona española, unificando las diversas coronas de "las españas", que poseía el monarca. En el período transicional entre la Edad Antigua y la Edad Media la Galicia fue llamada ocasionalmente Suevia debido a que en este territorio fue el centro en el cual se establecieron las etnias invasoras de los germanos suevos ( o suavos).
Lenguas
Hablantes de gallego como primera lengua según los censos de población y vivienda del Instituto Gallego de Estadística en el año 2001
Los dos idiomas oficiales de Galicia son el gallego y el castellano. El gallego es reconocido como lengua propia de Galicia en su estatuto. El gallego tiene con el portugués un tronco común (galaico-portugués) y mantiene viva una tradición de elementos celtas[cita requerida].
Un movimiento lingüístico minoritario (el reintegracionismo) sostiene que el gallego y el portugués sólo son diferentes variedades del mismo idioma gallego-luso-brasileño y que la actual separación de la normativa portuguesa y la normativa oficial gallega sólo se debe a la castellanización normativa del gallego (única variedad galaicoportuguesa con ortografía semejante a la del castellano). Otro argumento a favor de ello es el hecho de que, según muchos lingüistas{[cita requerida], la diferencia entre el gallego y el portugués es aproximadamente la misma que separa las dos variedades del neerlandés[cita requerida]: holandés y flamenco (que incluso comparten la ortografía).
Recientemente se ha hallado el documento más antiguo escrito en gallego que se conserva, el cual data del año 1228, se trata del “Foro do bo burgo do Castro Caldelas” otorgado por Alfonso IX en abril de dicho año a la villa orensana de Allariz.
Con el paso de los años su uso ha decaído en las zonas urbanas por la influencia del castellano. Aun así, es capaz de hablar gallego más de un 90% de la población 1. Es el idioma porcentualmente más hablado de entre los propios de las nacionalidades históricas de España.
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Prehistoria: Gallaecia
Siguiendo la periodización cronológica al uso, se aborda este extenso período histórico comenzando por las primeras manifestaciones culturales del Neolítico en la región (Oestriminios). En esta época se define la iconografía identitaria galaica que después eclosionará con la llegada de la cultura de las Urnas de Vlenden-Bennghardt de mano de los celtas (Kallaicoi) durante la Edad de Bronce y el Calcolítico. Finalmente, se aborda la romanización desde los primeros enfrentamientos bélicos (romanos) hasta la conformación de la jerarquía eclesiástica priscilianista a finales del siglo IV (priscilianismo).
La Galicia feudal
La presencia árabe en el resto de España con la consolidación de un emirato, en Galicia no interrumpe el camino emprendido hacia una sociedad señorial típicamente occidental que se mantiene independiente del poder musulmán y pugna violentamente, durante el siglo VIII, contra el expansionismo de los primeros caudillos asturianos (Fruela, Silo...) tal como lo relatan las propias crónicas asturianas.
En los primeros siglos de la Reconquista, el topónimo Galicia designaba al territorio regido por los monarcas astur-galaicos desde Alfonso I hasta Alfonso III el Magno. Así, autores árabes como Ibn al-Atir llamaban reyes de Galicia a Alfonso I, Aurelio, Silo y Ordoño I. Alfonso II el Casto, que pactó con el único obispado libre del dominio musulmán (Iria Flavia) la creación de un santuario en torno a la Tumba de Santiago Apostol, es denominado rey de Galicia en los Annales Regni Francorum o en la Vita Karoli Magni. Este rey consolida la plena integración de Galicia en el espacio de la monarquía de Oviedo, hasta el punto de que su sucesor será un candidato impuesto por los magnates gallegos: Ramiro I, el vencedor de la legendaria batalla de Clavijo, que originó el multisecular voto de Santiago.
En el año 910, cuando, a su muerte, el rey de Asturias Alfonso III el Magno divide su reino entre sus tres hijos, el Reino de Galicia le corresponde a Ordoño, casado con la noble gallega Elvira Menéndez. Nace el reino de Galicia como reino independiente del de León. Sin embargo, al morir su hermano García I de León sin descendientes en 914, Ordoño ocupa el trono del Reino de León, con el nombre de Ordoño II, con lo que se produce la unión de ambos reinos. En el marco de las luchas entre Alfonso IV y su hermano Sancho Ordóñez, el reino de Galicia recuperó, de hecho su independencia. Sancho se refugió en Galicia huyendo de su hermano en 926, coronándose como rey de Galicia y manteniendo el reino independiente hasta su muerte en el año 929. Tras su fallecimiento, el reino se reintegraría de nuevo en el de León, en la persona de Alfonso IV, aunque su esposa, la retirada reina gallega Goto, siguió siendo considerada como tal, incluso en el fructífero reinado de Ramiro II.
La posición de los magnates gallegos osciló entre el dominio del reino y el levantamiento (traditores), incluso favoreciendo las devastadoras incursiones del caudillo musulmán Almanzor. Una de las múltiples rebeliones de la nobleza gallega culmina con la coronación en Galicia de Vermudo II (981) que vence a Ramiro III de León y acaba dominando también este reino.
Posteriormente, tras la muerte de Fernando I el Magno, rey de Castilla y de León, y atendiendo a su testamento, sus reinos se reparten entre sus hijos. El Reino de Galicia le corresponde a García I . García fue coronado por el obispo compostelano Cresconio y restauró las diócesis de Tuy y Braga. Su hermano Alfonso VI le arrebata el reino y mata a su otro hermano Sancho, rey de Castilla, reuniendo de nuevo los reinos en un solo trono. A partir de este momento Galicia se convierte en un territorio más del reino de León, de Castilla y León o de Castilla según los cambios políticos de la época.
En esa época el reino alcanzó su máxima extensión, llegando hasta Coimbra. En 1096, Alfonso VI acordó partirlo en dos: El Condado de Galicia, al norte del río Miño, que pasa a manos de Raimundo de Borgoña, casado con Doña Urraca (totius Gallecia imperatrix), y la Galicia del sur que pasa a manos de Teresa y Enrique de Borgoña, primo del anterior. El hijo de estos, Afonso Henriques, se proclamó primer rey de Portugal en 1139.
Fueron frecuentes, desde el año 844, ataques normandos o vikingos, que, por momentos, amenazaron en convertirse en conquista. La última gran invasión, a través del río Miño, acabó con la derrota de Olaf Haralddson en 1014 a manos de la nobleza gallega.
Las dificultades en la costa no impidieron una expansión hacia el sur donde nobles gallegos del siglo IX y X como Vimara Pérez o Hermenegildo Gutierrez reorganizaron el espacio de frontera con el Islám en torno a Oporto y Coimbra, que más tarde serían los ejes del progresivamente independiente condado portucalense.
En el siglo X, el árbitro de la política gallega será S. Rosendo. Fundador del monasterio de Celavona, ponía y quitaba reyes, impulsó el monacato, combatió a los normandos y realizó un esfuerzo civilizador en una época de crisis y agitación
En los siglos XI y XII, el Reino de Galicia, liderado por los obispos de Compostela y los condes de Traba, conoce una época brillante en lo religioso (peregrinaciones europeas, auge de los monasterios como Oseira, Sobrado de los Monjes, San Esteban de Ribas de Sil o San Clodio) en lo político (concesión de fueros a las ciudades por parte de los reyes de León y Galicia Fernando II y Alfonso IX) y en lo artístico (románico). Son hitos fundamentales del momento el inicio de la catedral compostelana por el obispo Diego Peláez en 1075, la coronación por el obispo Diego Gelmírez del hijo de Urraca Alfonso VII en Santiago de Compostela como rei de Galicia en 1111 y la concesión del Año Santo Jubilar Jacobeo por Roma en el año 1181
Edad Moderna
La estabilidad política y el descabezamiento de la nobleza dan lugar a tres rasgos socioeconómicos propios de este periodo:
- La prosperidad de los fidalgos que viven en los pazos del cobro de los foros a los campesinos
- El auge de los monasterios (ahora dependientes de las congregaciones castellanas) que se integran con pujanza en una economía rural.
- Una expansión demográfica sin precedentes debida a la introducción del maíz y, más tarde, la patata.
Alonso III Fonseca en Santiago impulsa una Universidad (fundada en 1495) que conectará a Galicia con los saberes más elevados del momento. Asimismo, la Iglesia y el monacato impulsan un resurgimiento artístico con el plateresco de Martín Blas y Guillén Colás, Rodrigo Gil de Hontañón e Mateo López en arquitectura (Obras en la catedral de Santiago, el Hostal de los Reyes Católicos o San Martín Pinario, en la misma ciudad). Todo ello anuncia el esplendor barroco con figuras punteras a escala mundial como Domingo de Andrade, Fernando de Casas Novoa o Simón Rodríguez (en Santiago de Compostela) Melchor Velasco (en Celanova) o Pedro de Monteagudo (en Sobrado de los Monjes). Destacan en escultura barroca Francisco de Moure, Gregorio Fernández, Mateo de Prado y Castro Canseco.
Pero el progreso económico se ocluye. Factores que contribuyeron a ello fueron:
- El cierre de los puertos gallegos al comercio con América decretado por la monarquía
- Los ataques de la flota inglesa a Vigo y a Coruña (hazañas de María Pita), imposibilitándose el anteriormente próspero intercambio marítimo con Europa.
- Las guerras de la monarquía española con Portugal, tras su segunda y definitiva independencia.
- Una política arancelaria pensada para otras latitudes y no para productos que habían tenido éxito en los mercados nacionales e internacionales: la ganadería, el vino, la pesca y el lino gallegos.
Siglo XIX
El aumento de la población no podrá digerirse en un sistema económico que no acaba de industrializarse y que quedaba aislado de las pujantes redes ferroviarias peninsulares. Todo ello dará paso, a mediados del siglo XIX, a una emigración masiva a América que se prolongará durante el siglo XX.
La última ocasión en la que el Reino de Galicia mostró una manifestación política fue durante la invasión napoleónica. La amenaza que para el mantenimiento de la hegemonía del clero y la hidalguía gallegas representaba el empuje revolucionario de Napoleón provocaron su rápida reacción actuando como estímulos para la resistencia y la movilización. Con la península bajo dominio napoleónico, la resistencia se organizó en Galicia, combatiendo a las tropas francesas empleando por primera vez en la historia, el sistema de guerrillas, hasta lograr su expulsión. Finalizado este episodio, la Junta Superior se erigió en expresión política, pero de forma breve, integrándose en poco tiempo y delegando sus competencias en las Cortes de Cádiz, para regresar a su estado anterior de inacción.
El Reino de Galicia dejaría de existir formalmente el 30 de noviembre de 1833, fecha en la regente María Cristina firmaba el decreto de disolución por el que el centralismo liberal en el gobierno suprimía su órgano de expresión política. Con este trámite no solo desaparecía el Reino de Galicia sino Galicia misma como realidad institucional, ya que los Reinos y sus Juntas pasaban a ser sustituidas por un modelo de provincias, mimético de los departamentos franceses.
Avanzado el siglo XIX surgen en Galicia diversos movimientos sociopolíticos:
- El Carlismo: que reivindica la defensa del desaparecido Reino de Galicia desde una perspectiva tradicionalista y clerical: no consiguió ser hegemónico debido a la pujanza liberal de ciudades como La Coruña.
- El Provincialismo: defensa de la identidad gallega de corte liberal, reprimido tras el levantamiento de 1846 y los fusilamientos de Carral.
- El federalismo: movimiento de democrático que redactó unha constitución para un estado federado galaico, sin éxito debido al caos de la 1ª república y la crisis del republicanismo posterior.
- El regionalismo: obra del economista Alfredo Brañas que se centra en una defensa del autogobierno de claro perfil conservador. Tiene unha vertiente liberal avanzada en pensadores como Manuel Murguía.
- El agrarismo: movimiento de masas campesinas enfrentadas al foro y a sistemas tributarios disfuncionales en la realidad rural gallega.
Desde el punto de vista literario, el rexurdimento protagonizado por Rosalía de Castro, Curros Enríquez o Pondal supone el renacimiento de la cultura en lengua gallega
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Según los datos de la estación meteorológica termo pluviométrica de la ciudad, La Coruña se sitúa en el piso de la región euro siberiana - piso colino, representado ampliamente en toda Galicia, con superficies entre 0 y 500 metros de altitud. Al tratarse de una localidad costera, tiene un clima marítimo que impide que exista una gran diferencia de temperatura entre las distintas estaciones del año. Los inviernos son suaves y los veranos frescos, y se tienen precipitaciones combinadas con temporadas de sol. Tiene una humedad anual media cercana al 70% 7
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El Turismo en La Coruña ha ido en aumento en los últimos años hasta el punto de llegar a recibir 62 cruceros al año. Uno de los impulsores de este turismo es el paseo marítimo que bordea toda la ciudad. Mide actualmente 9 kilómetros y medirá más de 13 cuando se termine. Existe además un tranvía y de un carril bici que lo recorre en la mayor parte del trayecto. Además, se trata de un paseo cultural, porque a su vera se han situado varios museos de la ciudad como pueden ser La Casa del Hombre o La Casa de los Peces. En el paseo también podemos encontrar el Castillo de San Antón, que contiene el museo arqueológico, o La Torre de Hércules.
Las dos principales playas de La Coruña (Orzán y Riazor) están situadas en pleno corazón de la ciudad y están bordeadas por el mencionado paseo marítimo. Esta localización las convierte en un gran atractivo para los turistas.
La Ría de Pontevedra es muy turística, una de las zonas más turísticas de Galicia, y en ella están los municipios de Marín, con su Escuela Naval Militar, la muy turística Sangenjo, Bueu, Pontevedra o Poyo, y localidades como Portonovo o Combarro, con sus típicos hórreos (canastros).
En sus aguas se puede practicar la vela y la navegación con seguridad, destacando entre las instalaciones destinadas al efecto el Real Club Náutico de Sangenjo. Desde aquí partió la última Volvo Ocean's Race.
Además hay una impresionante cantidad de playas tanto en su zona norte, como en la sur, algunas son:
• Playa de Bueu
• Playa de Aguete
• Playa de las Sinas
• Playa de Silgar
• Playa de Mogor
• Playa de Lourido
• Playa de Major
Otro punto de atracción es la presencia de la Isla de Ons, perteneciente a Bueu e integrada en el Parque nacional de las Islas Atlánticas, al que se puede acceder en ferrys que parten de Sangenjo, Marín y Bueu, y cuyas playas son óptimas, además de tener unas atalayas privilegiadas sobre la Ría, desde O Grove hasta Cabo Home, en Cangas do Morrazo.
La Playa de la Lanzada no está situada dentro de la ría, pero si en las cercanías. Es un importante foco turístico.
La media anual de las temperaturas de sus aguas son 14º, aunque en agosto es de unos 20ºC.
Ría de Pontevedra
La Ría de Pontevedra está situada en la provincia de Pontevedra, en Galicia (España).
Es una de las 3 principales entradas de mar de las Rías Bajas gallegas, la zona más turística de la comunidad. Además también es la más regular de ellas y 3 más grande, de todas las de Galicia, con 145 kilómetros cuadrados de superficie.
En la ria hay una isla, la de Tambo y en la salida ya de la ria, esta el archipiélago de las Islas Atlánticas Esta ría cuenta con un volumen aproximado de 3.937 hm3.
Una de las principales características de la ría es la cantidad de Viveros que existen.
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ria de arosa, pontevedra (arriba izquierda)
marin y la ria de pontevedra (arriba derecha)
playa de aguete en marin (abajo izquierda)
cabo de corrubedo (abajo derecha)
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