Cantabria es una región histórica y comunidad autónoma uniprovincial española. Limita al este con el País Vasco (provincia de Vizcaya), al sur con Castilla y León (provincias de León, Palencia y Burgos), al oeste con el Principado de Asturias y al norte con el mar Cantábrico. La ciudad de Santander es su capital.
Cantabria pertenece a la Cornisa Cantábrica, el nombre dado a la franja de tierra entre el Mar Cantábrico y la Cordillera Cantábrica en el norte de la Península Ibérica. Posee un clima océanico húmedo y de temperaturas moderadas, fuertemente influenciado por los vientos del Océano Atlántico que chocan contra las montañas. La precipitación media es de 1.200 mm, lo que permite el crecimiento de frondosa vegetación.
Cantabria es la región más rica del mundo en yacimientos arqueológicos del Paleolítico Superior. Los primeros signos de ocupación humana datan del Paleolítico Inferior, aunque este periodo no esté tan bien representado en la región. Destacan en este aspecto la pinturas de la Cueva de Altamira, datada entre el 16.000 y 9.000 adC. y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La moderna Provincia de Cantabria se constituyó el 28 de julio de 1778. La Ley Orgánica del Estatuto de Autonomía de Cantabria se aprobó el 30 de diciembre de 1981, dotando de este modo a la Comunidad Autónoma de organismos e instituciones de autogobierno.
Bandera y escudo comunidad de cantabria
En el siglo XVI se difunde a nivel popular y literario el uso del nombre La Montaña para designar a la antigua Cantabria en contraposición a Castilla, con la que se aludía exclusivamente a La Meseta. Esta distinción ha llegado hasta nuestros días.
Con los Reyes Católicos desaparece la Hermandad de las Marismas, quedando el Corregimiento de las Cuatro Villas, que abarca las áreas de influencia de los puertos de la antigua Hermandad de las Cuatro Villas (casi toda Cantabria).
Durante la Baja Edad Media y el Antiguo Régimen los grandes señoríos jurisdiccionales de Cantabria estaban controlados principalmente por tres de las grandes familias nobiliarias españolas: los Mendoza (Duques del Infantado, Marqueses de Santillana); los Manrique de Lara (Marqueses de Aguilar de Campoo, Condes de Castañeda) y en menor medida por los Velasco (Duques de Frías, Condestables de Castilla).
A partir del siglo XVI resurge el interés por los estudios relativos a Cantabria y los cántabros, apareciendo el problema de la localización del territorio que ocupó este pueblo. No será hasta el siglo XVIII cuando se zanje definitivamente la gran controversia sobre la situación y extensión de la Cantabria antigua gracias a obras tan trascendentales para el conocimiento de la historia regional como La Cantabria6 del padre agustino e historiador Enrique Flórez de Setién. Paralelamente a este interés por los cántabros y a la clarificación de la aludida polémica se aplicó el nombre de cántabro o Cantabria en el territorio montañés a diversas instituciones, organismos y jurisdicciones.
En 1727 se producirá el primer intento de lo que sería después la Provincia de Cantabria.
Aún así, el alto grado de autonomía que disfrutaban las pequeñas entidades en que estaba fraccionado el viejo solar de Cantabria, conjugado con la proverbial pobreza de recursos, siguió siendo la razón principal de su debilidad, incrementada con el progresivo avance de la eficacia administrativa del centralismo borbónico, por lo que cada día se mostraba más evidente la imposibilidad de hacer frente en solitario a la multitud de problemas de todo tipo: desde las siempre difíciles comunicaciones hasta las trabas para el ejercicio de la justicia, desde las dificultades para el abastecimiento en épocas duras, hasta la saca indiscriminada de levas de soldados, y sobre todo la progresión de las imposiciones fiscales. Todo ello determinó que se aceleraran los contactos entre las villas, valles y jurisdicciones. En esta ocasión se polarizaron en torno a las Juntas de la Provincia de Nueve Valles, conducidos por los diputados elegidos a través de los órganos tradicionales de autogobierno. Dos fueron los hechos que catalizaron la culminación del proceso de integración en este segundo intento:
• Por un lado el interés colectivo por evitar contribuir a la construcción del puente de Miranda de Ebro, según imponía la orden del Intendente de Burgos de 11 de julio de 1775, cuando aquel mismo año había sufrido Cantabria dos tremendas inundaciones: 20 de junio y 3 de noviembre.
• Por otro la necesidad de hacer frente mancomunadamente a la gran cantidad de bandidos que actuaban impunemente en Cantabria, ante la inoperancia de la justicia por la escasez de recursos.
Tras la convocatoria enviada por el Diputado General de Nueve Valles para que acudieran a la Junta que había de celebrarse en Puente San Miguel el 21 de marzo de 1777, las jurisdicciones afectadas por éstos y otros males, mandaron a sus respectivos diputados con poderes suficientes para que pudieran decidir el agregarles a la Provincia de Nueve Valles, según decían unos, para unirse y acompañarse según otros, y en definitiva, para ser unos con los demás, como manifestó el Concejo de Pie de Concha.
En aquella Junta General se establecieron las bases y pusieron en marcha las gestiones que habrían de desembocar el año de 1778 en la unidad administrativa y jurisdiccional. Todo ello culminó en el éxito de la Asamblea celebrada en la Casa de Juntas de Puente San Miguel el 28 de julio de 1778, donde quedó constituida la Provincia de Cantabria, mediante el acto de aprobar las ordenanzas comunes, confeccionadas para aquél fin y previamente discutidas y aprobadas en los concejos de todas las villas, valles y jurisdicciones comprometidas. Eran, además de los Nueve Valles, Rivadedeva, Peñamellera, Provincia de Liébana, Peñarrubia, Lamasón, Rionansa, Villa de San Vicente de la Barquera, Coto de Estrada, Valdáliga, Villa de Santillana del Mar, Lugar de Viérnoles, Villa de Cartes y su jurisdicción, Valle de Buelna, Valle de Cieza, Valle de Iguña con las villas de San Vicente y Los Llares, Villa de Pujayo, Villa de Pie de Concha y Bárcena, Valle de Anievas y Valle de Toranzo.
Escarmentados por el fallido intento del año 1727 el primer objetivo a cubrir consistió en conseguir la aprobación por el rey Carlos III de la unión de todos en una provincia, cuya ratificación la lograrían mediante real provisión el 22 de noviembre de 1779.
Las veintiocho jurisdicciones que asumieron en primer lugar el empeño de crear la Provincia de Cantabria, postularon con toda claridad su voluntad de que en ella se incluyeran todas las demás que formaban el Partido y Bastón de las Cuatro Villas de la Costa. En consecuencia establecieron toda clase de facilidades para la integración, que podían realizar en cualquier momento que así lo solicitasen, sujetándose a las ordenanzas, con los mismos derechos y deberes de las fundadoras, en el plano de la más estricta igualdad. De este modo se fueron agregando la Abadía de Santillana, los valles de Tudanca, Polaciones, Herrerías, Castañeda , la Villa de Torrelavega y su jurisdicción, Val de San Vicente, Valle de Carriedo, Tresviso y las villas pasiegas de La Vega, San Roque y San Pedro, así como la Ciudad de Santander con su Abadía.
A causa de la competencia de Laredo, el Ayuntamiento de Santander, que al comienzo había aceptado la titulación de Cantabria para la provincia creada a principios del siglo XIX, reaccionó después imponiendo que se la denominará con su nombre para que no hubiese duda alguna de cual era su capital. Cuando en 1821 la Diputación Provincial presentó en las Cortes constitucionales su proyecto definitivo sobre la fijación de los límites de la provincia y de los partidos judiciales, proponiendo la denominación de Provincia de Cantabria, el Ayuntamiento de Santander replicó imponiendo "que a esta provincia se le conserve el nombre de Santander". Aún así, muchos periódicos exhibieron en sus cabeceras el nombre de cántabro o Cantabria.
Siglo XIX
Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), el obispo Menéndez de Luarca, gran defensor del absolutismo, se erigió "Regente de Cantabria" y constituyó en Santander el Armamento Cántabro, un cuerpo del Ejército para salir a los puertos de acceso desde la Meseta para detener a los franceses. Fue derrotado, pero más tarde se reorganizó en Liébana bajo el mando del general Juan Díaz Porlier, llamándose División Cántabra, en la que había varios regimientos y batallones, como los Húsares de Cantabria (caballería) o Tiradores de Cantabria (infantería). Durante las Guerras Carlistas se formó una unidad denominada Brigada de Cantabria7.
Siglo XX
El auge registrado por tales términos de resonancia ancestral a lo largo del siglo XVIII y todo el XIX, continuó pujante durante el siglo XX, adquiriendo un carácter político claramente regionalista hasta 1936. De hecho el Partido Federal elaboró un Estatuto de Autonomía para un Estado Federal Cántabro-Castellano en ese año, que no pudo aprobarse por el estallido de la Guerra Civil. Como consecuencia de la Guerra Civil y marginación subsiguiente de estas tendencias, se utilizó menos el nombre de Cantabria, que, a nivel oficial quedó relegado a las federaciones deportivas, únicas en las que Cantabria seguía figurando como región.
En 1963 el presidente de la Diputación Provincial, Pedro Escalante y Huidobro, propuso recuperar el nombre de Cantabria para la Provincia de Santander, de acuerdo con un erudito informe redactado por el cronista Tomás Maza Solano. A pesar de las gestiones realizadas y del voto afirmativo de los ayuntamientos, la petición no prosperó, sobre todo por la oposición de nuevo del Ayuntamiento de Santander.
El 30 de diciembre de 1981 concluyó el proceso iniciado en abril de 1979 por el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal, bajo la presidencia de Ambrosio Calzada Hernández. Este municipio abrió el proceso previsto en el Artículo 143 de la Constitución Española que condujo a la Autonomía de Cantabria. Otros 85 ayuntamientos de la región y la Diputación Provincial se sumaron en los meses siguientes a la propuesta aprobada por el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal. Cantabria basó su autonomía en el precepto constitucional que abría la vía del autogobierno a las "provincias con entidad regional histórica".
La Asamblea Mixta, integrada por los diputados provinciales y los parlamentarios nacionales, inició el 10 de septiembre de 1979 los trabajos para la redacción del Estatuto de Autonomía. Tras la aprobación de éste por las Cortes Generales, el 15 de diciembre de 1981, el Rey de España firmó la correspondiente Ley Orgánica del Estatuto de Autonomía para Cantabria el 30 de diciembre de ese mismo año. De esta forma, la provincia de Santander se desvinculó de Castilla y salió del régimen preautonómico de Castilla y León en el que se encontraba junto con las provincias de Ávila, Burgos, León, Logroño, Palencia, Salamanca, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora.
El 20 de febrero de 1982 se constituyó con carácter provisional la primera Asamblea Regional provisional (hoy Parlamento). A partir de entonces el nombre de Provincia de Santander fue sustituido por el de Cantabria, recuperando así su nombre histórico. Las primeras elecciones autonómicas se celebraron en mayo de 1983.
En el transcurso de la IV Legislatura (1995-1999) entraría en vigor la primera gran reforma del Estatuto de Autonomía para Cantabria, consensuada por todos los grupos parlamentarios.
La región posee una población de 572.503 hab. según el censo de población de 2007 (representa el 1,27% de la población de España)
• Densidad de población: 107,5 hab./km²
• Esperanza de vida: 75 años para los varones y 83 años para las mujeres.
• Comparada con otras regiones españolas, Cantabria no ha experimentado tanta inmigración, en 2007 un 4,7% de la población era inmigrante. Las nacionalidades predominantes son Colombia, Rumania, Ecuador, Perú, Moldavia y Marruecos por este orden.
Las principales poblaciones cántabras se encuentran en la zona litoral, destacando dos ciudades, la capital, Santander, con 182.926 habitantes y Torrelavega, como segundo núcleo urbano e industrial de Cantabria, con una población de 56.143 habitantes. Ambas ciudades forman una conurbación: el área metropolitana de Santander-Torrelavega.
Caso significativo es el de Castro Urdiales. Aunque oficialmente su población de derecho es de 23.183 habitantes3 lo que la convierte en la cuarta población de la región, debido a su proximidad con el área metropolitana de Bilbao su población de hecho, esto es la población flotante que aún no estando empadronada en el municipio reside en él regularmente, hace duplicar esta cifra.
Aparte de los comentados, los municipios más importantes de esta Comunidad Autónoma son los siguientes:
En la actualidad el número de municipios en Cantabria asciende a 102. Por lo general estos poseen varias localidades y éstas varios barrios. Algunos municipios tienen el nombre de una de sus localidades (sea su capital o no) y otros no comparten nombre con ninguna de sus localidades. Cada municipio está regido por su propio ayuntamiento y dos de los cuales, Tresviso y Pesquera, lo hacen mediante Concejo Abierto al tener menos de 250 habitantes.
Cabe señalar que la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga no constituye per se un municipio, aun a pesar de la extensión de su territorio. Se trata de una gran propiedad comunal singular por su tamaño y características, de gestión compartida entre los municipios de la Hermandad de Campoo de Suso, Cabuérniga, Los Tojos y Ruente. En esta finca de montaña, destinada al pasto en sus brañas de ganado vacuno de raza tudanca fundamentalmente y caballar en menor medida, perviven tradiciones ganaderas transterminantes.
Cantabria es una región de carácter montañoso y costero y con un importante patrimonio natural. Su enérgico relieve hace que el 40% de su superficie se sitúa por encima de los 700 metros de altitud y con un tercio de este posee pendientes de más del 30% de inclinación1. En ella se distinguen dos áreas morfológicamente bien diferenciadas:
• La Marina. Una franja costera de valles bajos, amplios y de formas suaves de unos 10 km de ancho cuya altitud no suele superar los 500 msnm y que limita con el mar por medio de una línea de rasas litorales, configurando abruptos acantilados que son rotos por la aparición de desembocaduras de ríos generando rías y playas. En el litoral de la región destaca la Bahía de Santander. Por el sur la marina limita con la montaña.
• La Montaña. Es una larga barrera de montañas abruptas paralela al mar que componen parte de la Cordillera Cantábrica. En su mayoría de roca calcárea afectada por fenómenos kársticos y que cubren la mayor parte de Cantabria. Forman valles profundos en disposición norte-sur con fuertes pendientes horadadas por ríos de carácter torrencial, de gran poder erosivo y cortos por la poca distancia entre su nacimiento y su desembocadura. Los valles configuran diferentes comarcas naturales de la región bien delimitadas físicamente por los cordales montañosos: Liébana, Nansa, Saja, Besaya, Pas-Pisueña, Miera, Asón-Gándara, Campoo. A la montaña pertenece la Sierra del Escudo, cordón montañoso de entre 600 y 1.000 msnm y que a lo largo de la zona oriental de Cantabria sigue paralela a unos 15 o 20 km de la costa. Montañas más altas nos encontramos a medida que nos desplazamos al sur, con una alineación de crestas que limitan los valles y las cuencas hidrográficas de los ríos Ebro, Duero y aquellos que desembocan en el Mar Cantábrico. Por lo general superan los 1.500 metros de altitud, desde el puerto de San Glorio en el oeste hasta el de Los Tornos en la parte oriental: Peña Labra, puerto de Sejos, puerto del Escudo, Castro Valnera y La Sía. También destacan los grandes macizos calcáreos de los Picos de Europa en la zona sur occidental de la región, cuyas cumbres sobrepasan la mayoría 2.500 metros y donde es amplia la presencia del modelado glaciar en su morfología.
playa berria, en SantoÑa (izquierda)
Nacimiento del rio Ason (derecha)
panoramica cordillera cantabrica
Debido a la Corriente del Golfo Cantabria, al igual que el resto de la Región Cantábrica, tiene unas temperaturas mucho más suaves que la que les correspondería por su latitud, similar a la de Nueva Escocia en Norteamérica. La región está afectada por un clima oceánico húmedo, con veranos calurosos e inviernos no muy frescos. Las precipitaciones se sitúan en torno a 1200 mm anuales en la costa, aumentando los valores en las zonas montañosas hasta los 1.600 mm, lo que la sitúa en la denominada España húmeda (o España verde).
La temperatura media se sitúa alrededor de los 14 ºC. La nieve es frecuente en las partes altas de Cantabria entre los meses de octubre y marzo. Los meses más secos son julio y agosto, aunque no existe sequía propiamente dicha, ya que por una parte siempre existe un mínimo de precipitación, y por otra las temperaturas no son muy elevadas. En algunas zonas de los Picos de Europa con clima de alta montaña, por encima de los 2.500 msnm se mantienen los bancos de nieve durante todo el año.
No obstante las diferencias entre comarcas pueden llegar a ser importantes. Así las más alejadas del litoral, como Liébana y Campoo, presentan un clima mediterráneo continentalizado, en el primer caso por el microclima especial de la zona y en el segundo por su proximidad a la Meseta Central.
La influencia del relieve montañoso de Cantabria es destacable sobre su climatología, siendo la causa principal de situaciones meteorológicas peculiares como son las llamadas "suradas", propiciadas por el efecto Foehn: el viento sur sopla fuerte y seco, aumentando de temperatura a medida que nos acercamos a la costa. Esto provoca una llamativa disminución de la humedad relativa del aire y la ausencia de precipitaciones. Condiciones que contrastan con las de la vertiente sur de la cordillera donde el viento es más fresco y húmedo y puede estar lloviendo.
Estas situaciones son más frecuentes en otoño e invierno, registrándose unas temperaturas anormalmente altas de más de 28ºC. Son frecuentes los incendios causados por este viento como el que arrasó la ciudad de Santander en el invierno de 1941.
Los ríos cántabros son ríos cortos, rápidos y poco caudalosos, salvando unas considerables pendientes al estar el mar próximo a su nacimiento en la Cordillera Cantábrica. Sus recorridos suelen ser perpendiculares a la costa, si exceptuamos el río Ebro, y poseen un caudal más o menos persistente a lo largo de todo el año motivado por unas precipitaciones por lo general constantes. Aún así, éste es escaso (20 m³/s anualmente) en comparación con otros ríos de la Península Ibérica. La rapidez de sus aguas, motivado por las considerables pendientes de los recorridos, hacen que tengan un gran poder erosivo, formando los encajados valles en forma de V característicos de la Cornisa Cantábrica. Por lo general poseen un estado de conservación aceptable, aunque la actividad humana, cada vez más abundante en ellos por el aumento constante de la población en los valles, ejerce una fuerte presión.
Los principales ríos que dividen la región en otras tantas cuencas hidrográficas son:
• Cuenca Norte (desembocan en el Mar Cantábrico)
• Agüera
• Asón
• Besaya
• Deva
• Miera
• Nansa
• Pas
• Saja
• Cuenca del Ebro [2] (desemboca en el Mar Mediterráneo)
• Híjar
• Ebro
• Cuenca del Duero [3] (desembocan en el Océano Atlántico)
• Camesa
Por lo que se puede apreciar que Cantabria es la única comunidad autónoma cuyos ríos desembocan en cada uno de los tres mares que rodean la Península Ibérica.
rio deva a su paso por CamaleÑo (izquierda)
lago enol (derecha)
panoramica cantabria alisas
A pesar de su escaso tamaño, Cantabria posee una amplia red de espacios naturales protegidos, de indudable interés para la comunidad autónoma:
• Parque nacional de los Picos de Europa
• Parque natural Collados del Asón
• Parque natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel
• Parque natural Macizo de Peña Cabarga
• Parque natural de Oyambre
• Parque natural Saja-Besaya
• Parque natural de las Dunas de Liencres
El más importante de ellos es el Parque Nacional de los Picos de Europa, que afecta además de a Cantabria a Castilla y León y Asturias y cuya gestión comparten las tres comunidades autónomas.
Por otra parte Cantabria cuenta con 8 Zonas de Especial Protección para Aves (ZEPAS): Marismas de Santoña, Victoria y Joyel y Ría de Ajo, Liébana, Desfiladero de La Hermida, Sierra de Peña sagra, Sierra de Híjar, Sierra del Cordel y cabeceras del Nansa y Saja, Embalse del Ebro y Hoces del Ebro.
Además existen 21 Lugares de Importancia Comunitaria (LIC): Liébana, Montaña Oriental, Rías occidentales y Duna de Oyambre, Dunas de Liencres y Estuario del Pas, Dunas del Puntal y Estuario del Miera, Costa Central y Ría de Ajo, Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, Sierra del Escudo de Cabuérniga, Valles altos del Nansa y Saja y Alto Campoo, Sierra del Escudo, Río Deva, Río Nansa, Río Saja, Río Pas, Río Miera, Río Asón, Río Agüera, Río y Embalse del Ebro, Río Camesa y 2 cavidades con importantes colonias de quirópteros.
Monumentos y museos
• Cuevas: Cueva de Altamira, Cueva de El Soplao, Cueva del Valle, Cueva de El Pendo, Cueva de La Pasiega, Cueva de Las Monedas, Cueva de El Castillo, Cueva Morín. • Arquitectura civil: Palacio de la Magdalena, Capricho de Gaudí, Universidad Pontificia de Comillas, Palacio de Sobrellano, Palacio de la Bárcena, Castillo de Argüeso. • Arquitectura religiosa: Colegiata de Santillana del Mar, Colegiata de Santa Cruz de Castañeda, Monasterio de Santo Toribio de Liébana, Santa María de Lebeña, Santa María de Piasca, Santa María del Puerto, Catedral de Santander. • Museos: Museo Marítimo del Cantábrico, Museo etnográfico de Cantabria, Museo de Bellas Artes de Santander, Museo Regional de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, Museo de la naturaleza de Cantabria, Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, Museo de Cantabria. Fiestas de interés turístico nacional
• Carnaval marinero, febrero en Santoña. Popularmente llamados "los carnavales del norte", este carnaval que se remonta a 1934, cuenta con la participación de buena parte de vecinos disfrazados de diversos peces. El momento cumbre es el "Juicio en el fondo del mar", donde se juzga al besugo antes del último acto, "La quema del besugo". • La Folía, abril en San Vicente de la Barquera. Procesión marítima de la virgen por las aguas barquereñas a cargo de los barcos de los pescadores locales. • Coso Blanco, primer viernes de julio en Castro Urdiales. Colorista desfile de carrozas artesanales y charangas que convierten a esta fiesta en una de las más concurridas de la región. • Día de las Instituciones, 28 de julio en Puente San Miguel (Reocín). • Día de Cantabria, segundo domingo de agosto en Cabezón de la Sal. Música tradicional cántabra, feria de artesanía y cerámica, productos gastronómicos típicos, discurso de las autoridades regionales, campeonatos de bolos, arrastre de bueyes y mercado de ganado al fuego son sólo unas pocas de las muchas actividades que se dan cita en esta fiesta de exaltación de las tradiciones cántabras cada año más visitada. • Gala Floral, agosto en Torrelavega. Este festival declarado de interés turístico internacional consiste en un desfile de carrozas confeccionadas artesanalmente con flores. • Batalla de flores, agosto en Laredo. La fiesta pejina por excelencia consiste en un espectacular desfile de carrozas también confeccionadas con flores y fruto del trabajo de muchos meses y la experiencia de más años. Un jurado determina la ganadora del premio a la mejor carroza basándose en criterios artísticos. Ya por la noche, la Playa de la Salvé de Laredo se engalana con fuegos artificiales. • Día de Campo, septiembre en Reinosa. Fiesta de interés turístico regional desde 1977 y celebrada desde el siglo XIX, supone una exhibición de las costumbres y tradiciones del pueblo campurriano en su capital. Pasadas de ganado, mercado de productos típicos y trajes regionales son los protagonistas en esta fiesta.
Sede del Banco de Santander, en el Paseo de Pereda de Santandero (izquierda)
Regata de traineras en la Bahía de Santander (derecha)
Palacio de los Deportes de Santander. Partido de baloncesto del Cantabria Lobos.